LA EDITORIAL
La Editorial es un texto de opinión, se puede decir que es un Artículo de Opinión que no va firmado por algún periodista en particular, ya que la Editorial representa la opinión del medio o periódico sobre el tema que se plantee. Tiene la misma estructura del Artículo de Opinión.
08/03/21
ASIGNACION
Cada grupo debe escribir la editorial del periódico. Deben tomar en cuenta los siguientes aspectos.
1.- La Editorial tiene la misma estructura de un artículo de opinión.
1.1.- Título:
1.2.- Introducción: Presentación del tema
1.3.-Desarrollo: Primer argumento a favor o en contra/ Segundo argumento a favor o en contra.
1.4.- Cierre: Conclusión
2.- El grupo debe ponerse de acuerdo sobre que tema van a opinar a favor o en contra. Este tema tiene que estar conectado a las características del periódico que crearon, debe ser apropiado a la línea editorial.
3.- El texto debe tener entre 350 y 500 palabras.
ESTANDARES DE HOY:
W.9-10.5. Elaboran y mejoran la redacción según sea necesario mediante la planeación, revisión, corrección o volviendo a escribir, poniendo atención y respondiendo a lo más importante dado el propósito y el público específico.
RI.9-10.3. Analizan cómo el autor expone y desarrolla un análisis o serie de ideas o hechos, incluyendo el orden en que se exponen los puntos, la manera en que se presentan y se desarrollan y las conexiones que existen entre ellos.
RI.9-10.8. Identifican, delinean y evalúan el argumento y las declaraciones específicas de un texto, determinando si el razonamiento es válido y la evidencia es relevante y suficiente; identifican las afirmaciones falsas y el razonamiento ilógico o erróneo.
EJEMPLO DE UNA EDITORIAL
Publicacion: Editorial, del Pais, publicado el 7 de Marzo de 2018
Igualdad en Libertad
La desigualdad de género tiene tiene uno de sus pilares en el ámbito laboral, donde persiste una importante brecha salarial y de responsabilidades, pero también en el doméstico, donde la desigualdad en las tareas y cuidados es aún más acusada, sin olvidar la violencia y el acoso sexual, una lacra que nos sacude y revuelve en lo más hondo como sociedad. Su objetivo es trasladar un mensaje rotundo: que es necesario poner fin a la discriminación, la subordinación, el acoso y la violencia que sufren todas las mujeres solo por el hecho de serlo. Son reivindicaciones justas, que hace tiempo que tenían que haber sido alcanzadas y que no se puede sino compartir.
La democracia ha hecho mucho por acabar con la discriminación de las mujeres. Pero todavía queda por hacer. La consecución de la igualdad requiere propuestas de actuación concretas. En el caso laboral, se precisa corregir las discriminaciones salariales, evitar que la maternidad se convierta en un obstáculo para el ascenso, evitar los guetos de trabajos feminizados, precarios y mal pagados e incentivar los permisos de paternidad. Todo ello requiere nuevas normas, mejores controles, más transparencia, cuotas que ayuden a lograr la paridad en los puestos directivos, así como la obligatoriedad de realizar auditorías salariales y desarrollar planes de igualdad y buenas prácticas en las empresas.
En otros ámbitos, sin embargo, la discriminación se origina en hábitos culturales y sociales profundamente asentados, tanto en hombres como en mujeres, que no son sencillos de modificar. La educación, en las familias y las escuelas, los medios de comunicación de masas, el mundo de la cultura, la publicidad o la moda, son esenciales para detener la reproducción del machismo. Especialmente entre los jóvenes, donde se observa un repunte de actitudes machistas, violentas y discriminatorias, el trabajo de educación tiene que ser mucho más intenso de lo que ha venido siendo.
El machismo es el soporte en el que se asienta la discriminación de las mujeres. Sea como actitud individual, cultural o institucional, sea practicado de forma individual o imbuido en las estructuras políticas, económicas o familiares de nuestra sociedad, es radicalmente incompatible con la democracia. Oponerse a él es defender la democracia, no una expresión ideológica o partidista. No hay, por tanto, espacio para el debate acerca del qué: toca acabar con el machismo, el acoso y la discriminación, en cualquiera de sus formas.
Sr. Borges


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